Posted
October 30, 2001

Category
Thoughts

Diario: Soledad

Hoy quiero escribir en Español, mi lengua materna. Algunas veces se me dificulta expresar lo que siento cuando tengo que utilizar alguna de estas dos lenguas que he adquirido por cuestiones del destino. Pero este es mi diario y al fin y al cabo lo hago para mí, entonces qué importa si los otros entienden o no? Suena algo egoista, pero hoy me siento aislada… sola.

Y es la soledad el centro de este texto; esa soledad de la cual no podemos escapar porque de una u otra forma somos nosotros quienes la buscamos y está ahí, como una mala costumbre que no podemos desarraigar, como una fiel amiga con la cual aprendemos demasiadas cosas acerca de nosotros mismos y nos asusta. Es en los momentos en los que estamos con nosotros mismos que miramos dentro y podemos reflexionar sobre lo que queremos en la vida, lo que nos frustra, lo que nos detiene, lo que nos aleja de nuestros sueños o nos acerca a ellos.

Regresé de mi país natal, donde estuve durante dos meses visitando a mi familia, hace ya casi un mes. Y es difícil volverse a adaptar a la falta del bullicio latino, con la puerta y el teléfono que suenan más de lo acostumbrado; de los vendedores de la calle, de mi sobrino que siempre llena la casa con sus risas y sus juegos. Si, es bien difícil, porque vivo en un país caracterizado por su ecuanimidad; donde cada quien vive su vida sin pensar en el vecino y donde, en realidad, no tengo amigos y menos una gran familia porque mi esposo es hijo único y sus padres son divorciados.

Entonces es la soledad la razón por la cual estas últimas semanas me he pasado preguntando a mí misma qué quiero hacer con mi vida? Algunas veces los mil interrogantes me vuelven loca, otras veces me ayudan a dilucidar que no estoy tan lejos de mi sueños y que con un poco más de esfuerzo podré saltar la barrera del miedo al fracaso, que es lo que me frena para arriesgarme.

En mi vida, he logrado más de las que jamás imaginé; pero quiero más, y para ello tengo que pensar, pensar, pensar… Porque siempre he sido impulsiva, porque muchas veces NO he tomado las decisiones más apropiadas. Pero llega el momento en que me detengo un momento y comprendo que algún día tengo que crecer y saber medir las consecuencias de mis actos.

Si, es en la soledad y el silencio cuando nuestras almas nos hablan. Por eso, aunque no me gusta estar sola, agradezco estos momentos.


No Comments Yet


There are no comments yet. You could be the first!

Leave a Comment

Monday Morning A Whole Life for One Day of Health